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Hay microbios marinos en las “Cataratas de Sangre”, pero no dentro del agua

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Un equipo encontró una comunidad activa de microbios complejos de origen marino en el hielo, el barro y los sedimentos rojos del glaciar Taylor, en la Antártida. El ARN indica que parte de la comunidad estaba activa al recoger las muestras.

No se detectaron directamente en el depósito salado bajo el glaciar. El estudio tampoco demuestra que esos organismos hayan sobrevivido allí durante 2,5 millones de años.

¿Por qué la cascada parece sangre?

Blood Falls es un punto donde a veces sale agua salada del extremo del glaciar Taylor. El hierro se oxida al tocar el aire y tiñe de rojo la nieve y las rocas. El color no procede de sangre ni de organismos rojos.

Es posible que el avance del glaciar atrapara agua de mar y formara el depósito actual. Estudios anteriores hallaron bacterias en esa salmuera, pero no microbios más complejos con núcleo celular.

¿Qué encontraron y dónde?

El equipo reunió 167 muestras de agua, hielo, barro, sedimento y material transportado por el viento. Procedían de Blood Falls, los Valles Secos de McMurdo y lugares marinos cercanos. La comunidad marina destacaba en el material rojo del extremo del glaciar.

Había varios microbios eucariotas, entre ellos diatomeas, dinoflagelados y ciliados. El punto clave es que no detectaron eucariotas en la salmuera subglacial.

Descarga roja al final del glaciar Taylor y el hielo, barro y sedimento rojos que analizó el equipo
Extremo del glaciar Taylor y zonas de muestreo rojas. Recorte de la Fig. 1 de Zoumplis et al., Nature Geoscience (2026), CC BY 4.0; solo se aplicó un recorte 16:9.

¿Estaban realmente vivos?

El ADN puede permanecer después de la muerte. Por eso el equipo analizó también ARN, que desaparece antes. Encontró señales de que microbios que usan la luz estaban activos durante el muestreo.

También estaban activas funciones para resistir la sal y reparar células. Es una imagen del final del verano antártico, no una prueba de que un individuo viviera millones de años.

¿Qué los relaciona con el mar?

La comunidad de Blood Falls compartía muchos más tipos genéticos con el mar que otras aguas interiores. El solapamiento fue del 9,34% en el glaciar y del 1,15% en otras comunidades acuáticas de los Valles Secos.

En las diatomeas, la comparación fue 20,4% frente a 1,5%. Las ramas emparentadas del glaciar y del mar también mostraban separación genética, compatible con un aislamiento prolongado.

Las muestras de viento moderno casi no contenían señal marina. Por eso el viento actual, por sí solo, difícilmente explica toda la comunidad.

¿Descienden de vida de hace 2,5 millones de años?

Es posible, pero el estudio no lo resuelve. Los datos encajan con una larga permanencia tras una antigua entrada del mar, aunque también quedan abiertas la llegada por vientos antiguos y una entrada moderna muy pequeña.

La corta región genética analizada tampoco permite declarar especies nuevas o exclusivas del lugar. Harán falta genomas más largos y cultivos celulares para fechar mejor la separación.

Sí está claro que microbios complejos de origen marino siguen activos en uno de los lugares más secos de la Antártida. Es una nueva pista sobre cómo la vida soporta cambios ambientales extremos.

Fuentes primarias oficiales

Fuente primaria: Nature Geoscience original research article

Fuente primaria: Yale University official research release

Fuente primaria: NCBI BioProject raw sequence record PRJNA1268596