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Cuando las gotas de agua se deslizan por la superficie y se cargan eléctricamente, incluso corroen el metal debajo de la película protectora.
Las gotas de agua que se deslizan sobre superficies aislantes, como hojas de plantas, plástico o vidrio, adquieren una pequeña carga eléctrica y, en experimentos, este campo eléctrico perfora la capa protectora y corroe el metal que se encuentra debajo. Después de que 3.000 gotas de agua cargadas eléctricamente cayeran sobre cobre fino recubierto de teflón, se creó un daño en forma de agujero, pero un grupo de control de gotas de agua eléctricamente neutras no mostró el mismo daño.
Unas pocas lluvias no significan que su automóvil o edificio se oxidarán de inmediato. Este es el resultado de pruebas repetidas de gotas de agua de 35 microlitros y recubrimientos experimentales con espesores que van desde nanómetros a micrómetros, y aún no se ha medido hasta qué punto este proceso contribuye a la corrosión en estructuras exteriores reales.
¿Cómo obtienen electricidad las gotas de agua?
Cuando una gota de agua se mueve sobre una superficie aislante, sus cargas se transfieren durante el contacto y la separación. En este experimento, una gota de agua que se deslizaba 4 cm a través de una hoja, un tablero de espuma de PVC, un vidrio de poliestireno y un cuarzo tratado repelente al agua adquirió una carga de 0,2 a 2 nanoculombios. Los potenciales pueden ser muy altos dependiendo de las condiciones.
¿Cómo se dañó el revestimiento?
A medida que la gota de agua cargada eléctricamente se acercaba al metal recubierto, el fondo se estiraba como un cono. Los investigadores interpretaron que un campo eléctrico intenso destruye localmente la capa aislante y crea pequeños agujeros. Cuando el agua llegó al metal a través de esta brecha, comenzó la corrosión de la superficie de cobre u oro que se encontraba debajo.

¿Qué mostró el experimento controlado?
Se añadieron treinta y cinco gotas de microlitros de agua salada suave a intervalos de 12 segundos. 3.000 gotas de agua neutra cayeron directamente sobre el revestimiento de teflón de 60 nanómetros y no causaron ningún daño apreciable. Las gotas que ganaron carga al deslizarse a través de la superficie aislante la misma cantidad de veces primero crearon daños en las cuatro condiciones de la superficie.
¿Hasta dónde se puede generalizar?
Los investigadores observaron fenómenos similares en revestimientos de teflón y poliestireno, capas de óxido de silicio y sustratos de cobre y oro. Sin embargo, la pintura real de automóviles, barcos y edificios tiene capas más gruesas y están sujetas a la contaminación, la luz solar, la sal y la fricción. El experimento consistía en encontrar una posible nueva ruta, no una prueba para calcular directamente la vida útil al aire libre.
¿Qué puedo cambiar la próxima vez?
Las investigaciones posteriores deberían probar superficies que reduzcan la carga de las gotas, recubrimientos que resistan las fallas eléctricas y las condiciones reales del agua de lluvia y del agua de mar. Al volver a analizar los daños existentes en bienes culturales, vehículos y barcos, se pueden distinguir las huellas de este camino eléctrico. La clave es el descubrimiento de que, además del ácido y la fricción, las cargas eléctricas también pueden provocar fallos en el escudo.